PRESENTACIÓN
Por siglos la minería ha jugado un papel central en nuestra historia como nación. Así se ha construido esa visión de “Perú; país minero” que hoy parece más cierta que nunca, considerando el enorme auge que el sector viene experimentando desde hace años. Surgen por doquier los proyectos de exploración, las minas se multiplican y la producción y utilidades de las empresas alcanzan niveles estratosféricos. La minería crece,se expande y se fortalece.
¿GANAMOS TODOS? ¿GANA EL PAÍS? ¿TODO ES BENEFICIO?
La respuesta a esas preguntas no es tan fácil, porque la realidad es que la minería ha tenido y tiene en la actualidad una relación compleja y tortuosa con el país,cuajada de tensiones y conflictos. Muchos episodios hay en nuestro pasado y presente, en los cuales la actividad minera ha generado enormes riquezas y beneficios para algunos (pocos),pero también perjuicios y desgracias para otros (muchos).
Así, la minería es percibida como una actividad que genera riquezas,sí,pero para unos pocos. Que genera beneficios,pero también graves perjuicios. No ha sido por casualidad que Antonio Raimondi se refiriera a nuestro país como un “mendigo sentado en un banco de oro”. Porque a lo largo de nuestra historia,nuestras riquezas mineras y de otro tipo- han sido casi siempre explotadas para beneficio de los menos,del foráneo,pero no para beneficio de las grandes mayorías de peruanos,que solo ven pasar la riqueza.
Las comunidades indígenas cuyas tierras son invadidas por las explotaciones mineras,los campesinos que ven su acceso al agua recortado por una actividad minera que acapara recursos hídricos, los trabajadores subcontratados por las grandes mineras a través de “services” con salarios escandalosamente bajos,los pobladores cercanos a fundiciones y depósitos de relaves que ven su salud y su vida bajo amenaza constante. Todas esas son facetas que la minería debe encarar,pero que el discurso oficial oculta y minimiza.
Los peruanos estamos aún a la búsqueda de una relación con la minería que sea funcional, transparente y equitativa,de tal forma que Estado, sociedad y empresa privada puedan colaborar y beneficiarse equitativamente de la explotación de nuestros recursos naturales.
Para que tal equilibrio,entre los intereses de la minería y las necesidades del país,se de,es indispensable que haya un debate franco e inclusivo, con información real y datos confiables,que nos permita llegar a un consenso sobre como articular mejor a la minería con el desarrollo del país.
A ese proceso,de conciliación entre minería y país,es al que esperamos contribuir con la información que presentamos en esta publicación, la primera de una serie dedicada a exponer y entender nuestra realidad nacional. |