Bajo La Lupa
Revista Mensual
de Analisis y Propuestas
N° 02
 
Service ¿mal necesario?
¿Por qué los salarios no aumentan?
¿Hay más empleo?
¿Necesitamos sindicatos?
 
 
 
 
Portada

Editorial

DERECHOS LABORALES
¿Contra el empleo?

CHOLO BARATO
Pero aumenta el empleo

REMUNERACIONES JUSTAS
¿Sueño imposible?

BENEFICIOS SOCIALES
Lo que usted debe saber

"MALDITOS SERVICES"
Ignorando abusos

DERECHOS ATROPELLADOS
Políticas antilaborales y prácticas antisindicales

MEJORES SALARIOS AYUDAN AL DESARROLLO
Mejorando la distribución del ingreso

DERECHOS LABORALES Y GLOBALIZACIÓN
Globalizando el trabajo digno

MUJERES EN LA FUERZA LABORAL
Trabajadoras independientes

PROMOVIENDO EMPLEOS DECENTES
El Estado y la promoción de políticas sectoriales

Wikipedia
 
 
DERECHOS LABORALES Y
GLOBALIZACIÓN
Aunque la globalización económica ha aumentado la desigualdad en el mundo, también hay más conciencia y pactos en defensa de los derechos humanos, incluido el derecho al trabajo digno.

La globalización es un proceso mundial que tiene consecuencias negativas y positivas. No sólo implica el aumento de las desigualdades sociales, producto de la liberalización económica, sino también una mayor conciencia ciudadana sobre la importancia de respetar y promover los derechos humanos. Del conjunto de derechos económicos, políticos y sociales, son los derechos laborales los que más han llamado la atención en los últimos años.

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El impacto de la inversión extranjera en diversas regiones del mundo y su relación con los altos niveles de pobreza existentes, ha destacado la importancia de promover determinados estándares laborales internacionales para resguardar condiciones de trabajo digno para las poblaciones afectadas.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), constituida en 1919, es la agencia de las Naciones Unidas encargada de promover los derechos laborales necesario s para preservar condiciones justas en la relación capital trabajo.

Su estructura tripartita representantes de los empresarios, trabajadores y gobiernos apunta a garantizar que los acuerdos alcanzados en las Conferencias Internacionales, realizadas cada dos años, cuenten con la legitimidad indispensable para ser respetados, promovidos y cumplidos en cada uno de los Estados parte de la OIT. El primer derecho aprobado por la OIT, contenido en el Convenio Nº 1, es relativo a la jornada máxima de trabajo. Este derecho tiene su antecedente histórico en las luchas por las 8 horas emprendidas los mártires de Chicago en el siglo XIX. La OIT ha aprobado alrededor de 159 convenios internacionales que han sido clasificados en derechos fundamentales (8), derechos prioritarios (4) y complementarios. Algunos de estos derechos, en especial los referidos a las libertades civiles y políticas para la organización sindical, han sido incluidos en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

Otros derechos, de naturaleza social y económica, se encuentran contenidos en el Pacto Internacional sobre Económicos, Sociales y Culturales, la Convención por los Derechos del Niño y del Adolescente y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, entre otros acuerdos alcanzados por los países miembros de las Naciones Unidas desde su fundación en 1945.

 

El libre comercio y los derechos laborales

¿Por qué los derechos laborales son importantes en el TLC? La cuestión central tiene que ver con la relación entre el comercio, la economía y los salarios. En los últimos años, como parte de la globalización, las empresas trasnacionales han reaccionado trasladando la producción que no requiere alta tecnología hacia países donde los salarios y derechos laborales son menores. Así reducen costos. Por eso en todo tipo de productos vemos el letrero " made in China", ya que en China abundan los trabajadores con mínimos salarios. A su vez, empresas ubicadas en países con derechos laborales mayores han empujado a sus trabajadores a aceptar menores remuneraciones y a los gobiernos a reducir los derechos laborales, bajo la amenaza de trasladar las fábricas a otros lugares. Todo esto ha permitido elevar las ganancias de las empresas, mientras menores son los salarios, mayores son las ganancias. Además, los países desarrollados concentran sus esfuerzos en los avances tecnológicos. Sus empresas multinacionales desarrollan investigación con fuerte apoyo del Estado, lo que les permite mantenerse a la vanguardia del cambio tecnológico mundial y obtener altas ganancias.

Esto es lo que ha llevado a tantas críticas y resistencia a la globalización: Mientras las ganancias empresariales son enormes, los salarios están estancados. Eso pasa en el Perú y también en los EE.UU. La causa son las condiciones establecidas por la globalización y los TLCs, que quitan posibilidades a los trabajadores de defender o ampliar las leyes orientadas a una mejor repartición de la riqueza y a fijar condiciones de trabajo y seguridad social. La cuestión es si el comercio mundial seguirá promoviendo una "competencia hacia abajo" en los salarios y derechos laborales, en la que las empresas buscan mejorar sus posibilidades de competencia reduciendo sus costos laborales. O si, por el contrario, se busca una reorientación de las reglas internacionales de comercio para asegurar a los trabajadores, en todo el mundo, derechos laborales básicos, y promover que la competencia entre las empresas y países sea por mejoras en tecnología y organización de la producción.

 

En 1998, en momentos en que la globalización económica irradiaba en el mundo su naturaleza contradictoria y desigual, la OIT aprobó la Declaración de Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo, instrumento a través del cual instaba a todos los Estados Partes a adecuar sus normas nacionales a los estándares internacio nales incluidos en esta Declaración, de modo de garantizar los derechos contenidos en ésta.

¿Cuáles son estos derechos fundamentales? Básicamente se refieren a cuatro principio s básicos: libertad sindical y negociación colectiva; eliminación del trabajo forzoso; eliminación del trabajo infantil; e igualdad de trato y no discriminación. Estos principios básicos son considerados el piso mínimo para garantizar el acceso a otros derechos laborales les también importantes: las jornadas máximas de trabajo, salario s aceptables, acceso a capacitación o seguridad social. Todos están incluidos en los ocho Convenios Fundamentales de la OIT suscritos por el Estado peruano. La Declaración ha servido de inspiración de condiciones sobre el trabajo incluidos en los tratados de libre comercio (TLC) emprendidos por varios países en los últimos años.

El TLC firmado por Toledo y Bush no los incluía, pero los demócratas estadounidenses han insistido en que sean considerados. Habrá que ver si el gobierno de Alan García cumple esta promesa. Asimismo sus principios forman parte de los mecanismos de autorregulación empresarial exigidos por empresas multinacionales a sus empresas proveedoras en todo el mundo.

La consolidación progresiva de una sensibilidad ciudadana favorable al consumo ético ha llevado a las empresas a adoptar sistemas de gestión basados en el cumpli­miento de los derechos humanos en el trabajo. La difusión de prácticas desleales de importantes firmas transnacionales en el campo de las confecciones deportivas, la fabricación de juguetes o la venta de comodities agroindustriales, ha implicado que muchas empresas pierdan niasta lechos de mercado por emplear mano de obra infantil, por establecer situaciones discriminatorias frente a trabajado­ras o por vulnerar derechos sindicales.

El Perú, en tanto Estado parte de la OIT, ha ratificado 65 de los 159 convenios vigentes, entre ellos los 8 convenios fundamentales. No obstante, los cambios legislativos realizados por el gobierno de Fujimori en los años 90 significaron una regresión que contravenía los principios incluidos en los convenio s fundamentales sobre la libertad sindical y negociación colectiva. Frente a ello los órganos de control de la OIT, en particular el Comité de Libertad Sindical, interpusieron 16 observaciones a la legislación laboral de Fujimori.

A pesar de los avances logrados en la recuperación de los derechos laborales conculcados durante el fujimorismo, subsisten ciertas trabas institucionales que impiden el pleno ejercicio de los derechos fundamentales promovidos por la OIT.

En esa línea, la adecuación de nuestra normativa a los estándares internacionales en materia de trabajo decente representa la principal vía para insertarnos en la globalización económica; además de ser el sostén de los procesos de democratización social y económica de los países en desarrollo como el nuestro.

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Bajo La Lupa N° 16

 

 
 
Última actualización 08-Jul-2010
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