Bajo La Lupa
Revista Mensual
de Analisis y Propuestas
N° 03
 
¿Tiene voluntad el gobierno?
¿Cómo mejorar las economías regionales?
¿Van bien los gobiernos regionales y municipios?
¿Se puede resolver los conflictos?
 
 
 
 
Portada

Editorial
Descentralización. Reto por entender

¿HACIA DONDE?
Descentralización:
hacia dónde?

ENTREVISTA
"La desactivación del CND no fue lo más acertado"

DESCENTRALIZACIÓN
El reparto del billete

CANON
El Canon: Realidad y Fantasía

CONFLICTOS SOCIALES
Conflicto en las regiones

PARTICIPACIÓN CIUDADANA
Gobernar es escuchar y compartir

ENTREVISTA
"Siempre hemos sabido juntar esfuerzos y recursos"

ECONOMÍA
Crecimiento en pocas regiones, para poca gente

ZONIFICACIÓN
Poniendo orden en la casa

INTEGRACIÓN REGIONAL
Como integrar regiones

PROPUESTAS
Once propuestas para la descentralización

Infografia central.
PERÚ: País de profundos contrastes

Wikipedia
 
 
 
COMO INTEGRAR
REGIONES
El proceso de descentralización se ha iniciado eligiendo cada departamento su
gobierno regional. Pero necesitamos brindar respuestas eficientes para superar
la brecha económica y social entre Lima y las regiones.

El Congreso de la República ha definido por ley un cronograma para dar forma a una nueva demarcación política y administrativa, que va hasta el año 2013. El mecanismo elegido es el referéndum, el cual debe sustentarse en un expediente técnico, respaldado por dos o más gobiernos regionales, así como por un porcentaje de firmas de la población concernida, cuando la iniciativa proviene de los gobiernos locales, los partidos políticos o la sociedad civil.

En octubre de 2005, se llevó adelante la primera consulta ciudadana sobre el tema y el resultado fue la derrota contundente de las seis propuestas de integración regional que fueron sometidas a referéndum. Ello se debió a los errores cometidos por el gobierno nacional y los gobiernos regionales en la conducción del proceso, así como en los serios vacíos e imprecisiones normativas de la integración, además de los problemas de comunicación y falta de concertación con los diversos sectores sociales y empresariales.

Alan Garcia
   Ampliar 

El APRA se opuso a la propuesta de regionalización, señalando que era necesario replantear integralmente el proceso. Sin embargo, en estos meses de gobierno aprista se ha puesto en evidencia que carece de una propuesta para impulsar la regionalización. El anuncio de una región piloto, que fue hecho como parte del “shock descentralista” presentado por Alan García en octubre de 2006 y ratificado en su Mensaje a la Nación de julio de este año, no ha pasado del discurso. No existe aún una instancia responsable de esta iniciativa, no hay ningún avance en su implementación, ni se han desarrollado coordinaciones con las autoridades regionales al respecto.

VIGENCIA DE LA INTEGRACIÓN

El fracaso del referéndum no es sinónimo de agotamiento de la regionalización, sobretodo porque algunos problemas de base que la justifican siguen presentes. Debemos recordar que algunas (y sólo algunas) regiones están creciendo de manera significativa en los últimos años. ¿Cómo lograr dinamizar regiones hoy estancadas?

No ayuda que el gobierno promueva un modelo homogéneo para todo el país, basado en la explotación de nuestros recursos naturales, dejando de lado potencialidades y procesos interesantes que están en marcha en diversas regiones y localidades. Un nuevo modelo de regionalización debe permitir aplicar estrategias económicas adaptados a las distintas regiones del país. En este sentido, la integración de dos o más departamentos en regiones, mantiene plenamente su vigencia, dadas las exigencias que los cambios internacionales y nuestras propias necesidades de desarrollo imponen.

PENSANDO UN NUEVO MODELO DE REGIONALIZACIÓN

La regionalización requiere de un plan nacional de ordenamiento territorial que exprese un amplio consenso social, político e institucional. Este instrumento debe ser la base para la formulación de políticas específicas que permitan el desarrollo económico de las regiones, así como para la adecuación de la demarcación política.

Una de estas políticas específicas es la promoción efectiva de la inversión, para lo cual es fundamental una estrategia de complementariedad entre el sector público y el privado. Sólo así las distintas regiones podrán tener mejores condiciones para la competitividad y el crecimiento. Pero promover la inversión de esta manera, demanda tener un ordenamiento territorial que nos permita planificar qué actividades debemos promover en qué regiones, siendo necesario unir fuerzas productivas en espacios más amplios que los actuales departamentos.

Asumir que la dimensión económica es el eje estratégico de la regionalización, pone el tema de la demarcación en una nueva ubicación. No es posible diseñar una nueva delimitación política-administrativa al margen de las estrategias y procesos de articulación económica. Sólo así se podrá avanzar en la institucionalización y consolidación de una nueva forma de ejercicio de la autoridad política.

Otro aspecto importante para replantear la regionalización es la planificación. Una nueva organización del territorio debe incluir el planeamiento estratégico. Este debe sustentarse en el desarrollo de instituciones y en la generación de capacidades administrativas y políticas. La planificación es imprescindible para responder a los desafíos de la globalización y, al mismo tiempo, para superar las enormes brechas territoriales.

La planificación es fundamental para la consolidación de órganos reales de gobierno, en función de los cuales debemos trascender los departamentos y ubicarnos de cara a los grandes espacios regionales. Entender de esta manera la planificación significa darle un sentido estrictamente político, generando nuevas condiciones para construir una agenda de desarrollo nacional, con una perspectiva territorial y desde las regiones.

JUNTAS DE COORDINACIÓN: UN CAMINO A SEGUIR

Las Juntas de Coordinación Interregional (JCI) cobran importancia al considerar lo político y lo económico como parte de un solo proceso. Las nuevas autoridades regionales han fortalecido estos espacios, dando forma a dos Juntas que coinciden con dos grandes espacios económicos: el macronorte y la zona central del país. Está pendiente la formación de la Junta del gran sur. En estas instancias se han incluido departamentos de las tres grandes regiones ecológicas y reflejan una interesante pluralidad de centros urbanos y espacios rurales.

Es necesario definir una política orientada a promover y consolidar estas Juntas Interregionales. Un aspecto importante para ello son los incentivos, sobretodo fiscales. Se podría entregar a las Juntas la mitad de los incentivos tributarios que señala la ley para las regiones que se formen, es decir sería posible establecer que 25% de lo recaudado por Impuesto a la Renta, IGV e Impueso Selectivo al Consumo corresponde autónomamente a las regiones que forman parte de estas instancias interregionales.

En la perspectiva de la integración, las Juntas tienen la posibilidad de diseñar e implementar proyectos multidepartamentales. Hoy es un momento particularmente propicio para ello, por la disponibilidad de recursos para la inversión pública. Estos proyectos son un excelente marco institucional para establecer mecanismos de coordinación intergubernamental, tanto con las municipalidades como con el gobierno nacional. Esta articulación permitirá mejorar las condiciones para los grandes proyectos locales, regionales y nacionales. Son asimismo un referente para la formación de centros de planeamiento estratégico, orientados hacia proyectos de alcance macrorregional.

Desde esta visión del proceso de regionalización, consideramos que se trata de un tema que trasciende largamente la demarcación política, ya que se ubica en función de un proyecto integral, que debe tener la flexibilidad necesaria para responder a las dinámicas tan diversas que existen en nuestro territorio.

Alan Garcia
   Ampliar 

¿Y SI REORDENAMOS EL TERRITORIO, TAMBIÉN, DESDE ABAJO?

Tanto la Constitución Política de 1979 como la Ley de Bases de la Descentralización del 2002, establecen que la conformación de regiones con base en la integración de los actuales departamentos debe preceder al inicio de la descentralización como tal, es decir, a la transferencia hacia los gobiernos subnacionales de las competencias y recursos ahora en manos del Gobierno Central.

Esto, ciertamente, tiene lógica, pues mientras más competencias y recursos se transfiera a los actuales departamentos, más difícil será que estos promuevan sus propia disolución en entes mayores.

Pero nada impide que mientras se consolida el funcionamiento de los Consejos de Coordinación Intergubernamental y se exploran nuevas vías para relanzar la frustrada integración de regiones, se explore también la posibilidad de avanzar en el reordenamiento del territorio desde abajo.

Un camino es dar el mayor impulso al proceso en curso, y ahora sancionado por una reciente Ley, de formación de manconmunidades, con base en la asociación de dos o más provincias y/distritos para gestionar territorios más amplios. El otro es consultar a la ciudadanía de los distritos y provincias hoy ubicados en la frontera entre dos departamentos, a cuál prefieren pertenecer. Sucede que los actuales límites entre departamentos son una herencia del siglo XIX, y no corresponden ya en muchos casos al mapa del siglo XXI definido por las migraciones, la expansión de las vías de comunicación y el desarrollo de mercados.

Impulsar las mancomunidades y consultar a las poblaciones locales a qué provincia o departamento quieren pertenecer puede ser, también, una manera de avanzar en el necesario reordenamiento del territorio nacional.

 
Compartelo con tu Red
Facebook
Twitter
 
Sobre este Artículo


 

Bajo La Lupa N° 16

 

 
 
Última actualización 15-Jul-2010
      2010 -Grupo Editorial
BAJO LA LUPA.
Lima - Perú
  Diseño y desarrollo:   Kybernet
          KYBERNET
Gestionamos información para generar conocimiento