| Salir en Lima es encontrar rápidamente la pobreza extrema. Los pueblos sin agua ni luz, los campesinos con hambre y frio, los cambios desastrosos, las industrias inexistentes. La descentralización es necesaria para un desarrollo nacional equilibrado y sostenido. Es además indispensable para fortalecer la gestión pública y profundizar la democracia. La descentralización se mantiene desde hace décadas como una demanda de los peruanos, sobre todo aquellos originarios de provincias, de que se redistribuya el poder. Es la promesa incumplida más vieja en el país. |
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La transición democrática tras el fujimorismo permitió reabrir el camino de la descentralización. Entre el 2001 y el 2002, se inició este proceso con un paquete de normas básicas y la elección de gobiernos regionales. Lamentablemente, en los años posteriores el gobierno de Toledo arrastró los pies. Mantuvo a los gobiernos regionales y municipios escasos de fondos y la transferencia de competencias desde el gobierno central se hizo a cuentagotas. Luego vino una convocatoria a referéndum para la unificación de departamentos en regiones que fue tan mal promovida, que terminó en una derrota completa de esta interesante propuesta el 2005. |
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En la campaña electoral del 2006, sin que este tema fuera central, los diversos candidatos, ratificaron su compromiso con la descentralización. Pocos meses después, el Presidente García anunció un “shock descentralizador” que ha terminado siendo mucho ruido y pocas nueces. El porcentaje de presupuesto para gobiernos regionales y municipios no ha aumentado, mientras el gobierno recae en la tentación del centralismo. La reconstrucción del sur post terremoto es reveladora de como el gobierno opta por salidas centralistas, las que no logran respuestas efectivas a los problemas de la población. |
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Pero otros cambios ratifican que la descentralización sigue vigente, como la elección de nuevos gobiernos regionales y municipales. Algunos de estos parecen tener mayor capacidad de gestión; aunque deficiencias no faltan e iniciativas para su fortalecimiento institucional aún son escasas. Además, se ha formado la Asamblea Nacional de Presidentes Regionales, se ha fortalecido la REMURPE (Red de Municipalidades Rurales) y han surgido movimientos políticos regionales cuya solidez y seriedad va en aumento. |
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Más de un reto importante enfrenta el proceso de descentralización peruano. Al mismo tiempo, los grandes problemas nacionales: una economía sin “chorreo”, una sociedad que reproduce la exclusión y una política capturada por pequeños grupos con grandes intereses, siguen estando asociados al centralismo. Se ratifica, así, la importancia de la descentralización para resolver los problemas principales del país. A develar los retos y posibilidades de la descentralización en el Perú, para lograr salir del subdesarrollo y profundizar la democracia, se dedica este tercer número de Bajo la Lupa. RETO POR DESCENTRALIZACIÓN |
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