AGUA |
LA TORMENTA QUE SE VIENE |
El destino de los humanos ha estado ligado al agua: guerras, migraciones, apogeos y crisis de imperios han estado vinculados a la disponibilidad y acceso a tan precioso recurso. En el Perú, también, la relación entre el hombre y el agua ha sido profunda. |
|
|
Ahí en donde el agua abundaba se establecieron y desarrollaron las primeras culturas. Fue de nuestro riquísimo mar que los primeros pobladores obtuvieron mucho de su sustento. Los incas desarrollaron su imperio basado en el control y manejo sostenible de las fuentes de agua, y fue a través del agua –los legendarios viajes de Túpac Yupanqui a la Polinesia - que hicieron sentir su presencia más allá de Sudamérica.
Hoy, la importancia del acceso al agua ha aumentado, tanto en nuestro país como en el mundo entero, ante la disminución de las fuentes hídricas como resultado de cambio climático, contaminación, crecimiento de la población, etc., lo que perfila un futuro no lejano donde el agua será escasa.
NO ABUNDA COMO PARECE
El agua cubre tres cuartas partes de la superficie de la Tierra, pero de ese inmenso volumen, apenas el 3% es dulce. Pero más aún, de ese 3%, sólo el 1% está disponible en ríos y lagos, pues el 2% restante se encuentra en los casquetes polares. |
De esta forma, de toda el agua que existe en el mundo, apenas el 1% es potencialmente apto para el consumo humano y para ser usado en actividades productivas como la agricultura.De ahí el creciente valor económico y geopolítico del agua, bien estratégico que grandes potencias y empresas transnacionales buscan, crecientemente, controlar.
En el Perú enfrentamos una creciente presión sobre recursos hídricos escasos, que no alcanzan para cubrir la demanda, lo que alimenta conflictos por el acceso al agua. La ciudad contra el campo, la agricultura contra la minería, una región contra otra, una comunidad contra la comunidad vecina, son enfrentamientos cada vez más frecuentes ante la presión de consumo que aumenta sin cesar.
Los peruanos demandamos 30 mil millones de metros cúbicos al año, cuya provisión se ve dificultada por una desigual distribución geográfica. Así, en la vertiente del Pacifico, que corresponde a la costa -donde vive el 60% de la población- apenas se encuentra el 1.7% del agua superficial disponible. Esta situación de disparidad en las distintas regiones se ve agravada por el desperdicio generado por infraestructura obsoleta e inadecuada, prácticas de consumo poco responsable, etc. Si a lo anterior agregamos las políticas de Estado incoherentes, distorsionadas por intereses económicos y políticos, y que además existen graves problemas de contaminación de fuentes hídricas debido a actividades mineras, industriales y agrícolas, no debe extrañarnos las crecientes dificultades para asegurarnos el acceso al agua.
LO QUE NOS ESPERA
Las previsiones no nos son favorables: se estima que para el año 2025, el Perú estará afectado por una situación de estrés hídrico, o carencia crónica de agua. Para el siglo XXI la preservación y aprovechamiento adecuado de nuestras escasas fuentes de agua será un tema de vida o muerte.
Eso no debería ser así, pues el Perú es un país que tiene una relativa abundancia de agua; nuestras dificultades emanan básicamente de problemas de distribución geográfica y de un manejo incoherente y poco responsable de nuestros recursos hídricos.
¿Qué hacer? Urge una política integral y consensuada de manejo sostenible de nuestras fuentes de agua, considerando su distribución y aprovechamiento de forma racional. Los lineamientos de una política integral de manejo del agua en el Perú deberían ser:
- El Estado debe poner como prioridad el desarrollo de obras de transvase trasandino que permitan abastecer la costa desde la vertiente del Atlántico.
- Establecer una autoridad estatal central que asuma el desarrollo de una política integral de manejo del recurso agua, acabando con la dispersión actual de responsabilidades entre media docena de agencias.
- Establecer un nuevo marco normativo para el manejo de los recursos hídricos, que responda a la realidad y las necesidades actuales del país.
- Priorizar el abastecimiento a rubros esenciales como el consumo humano, el abastecimiento a las actividades agropecuarias, y la generación
de energía hidroeléctrica.
- Desarrollar la gestión integral de las cuencas hidrográficas, estableciendo un manejo que considere la vinculación e interdependencia entre
las diversas fuentes y cursos de agua de un territorio.
- Promover el desarrollo de tecnologías y prácticas que permitan el ahorro y mejor aprovechamiento del agua en las actividades agrícolas,
como el riego por goteo, la difusión de cultivos con menores requerimientos de agua, el mantenimiento canales y otra infraestructura de riego, etc.
- Recuperar las fuentes hídricas afectadas por los pasivos ambientales generados por actividades mineras e industriales.
- Desarrollar programas de recuperación y reutilización de aguas servidas para uso agrícola e industrial.
- Una campaña sostenida de concientización entre la población sobre la importancia del agua y la difusión de prácticas de consumo responsable.
Esos son sólo algunas de las muchas medidas que debemos emprender urgentemente para asegurar que nosotros y nuestros hijos podamos disfrutar de un suministro adecuado. Lamentablemente, la voluntad política de sucesivos gobiernos ha sido desentenderse del problema, adoptar paliativos insuficientes, o asumir un sesgo ideológico que plantea la privatización del agua y su transformación en una mercancía. Ante esto, la sociedad tiene que expresarse y movilizarse en una campaña para poner al agua en el centro de la agenda nacional, como recurso clave para nuestro bienestar y desarrollo. |