Bajo La Lupa
Revista Mensual
de Analisis y Propuestas
N° 07
 
¿Adónde va la salud ambiental?
¿Cuándo habrá avanzando en 2 años de gobierno?
¿Seguro de salud para todos?
 
 
 
 
Portada

Editorial
La salud

SALUD Y POBREZA
La invisible salud de los más pobres

SALUD AMBIENTAL
Necesitamos una política de salud ambiental

ASEGURAMIENTO UNIVERSAL
Seguro de salud para todos

BALANCE
Dos años de gobierno, muy pocos avances

DERECHOS EN SALUD
Haciendo de la salud un derecho

SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA
Madres en peligro de muerte

MEDICAMENTOS
TLC: Regresan los riesgos a la salud pública

PARTICIPACIÓN CIUDADANA
Participación para mejorar la salud pública

ALTERNATIVAS
Retos de la política de salud

Infografia central:
La salud en el Perú


Wikipedia
 
 
DOS AÑOS DE GOBIERNO,
MUY POCOS AVANCES
A casi dos años de gobierno del candidato que se presentó como el cambio responsable, el sector salud está lejos de cualquier mejora. La anterior gestión fue de una inmovilidad sorprendente. Muy pronto se descubrió que el Ministro Carlos Vallejos sabía de salud pública lo mismo que de partículas subatómicas.

Gracias a la actitud vigilante de la ciudadanía y los medios de prensa, durante dicha gestión se acumularon denuncias sobre la corrupción en el Sistema Integral de Salud (SIS), y casos de pacientes de hospitales públicos que resultaron contaminados por el VIH/SIDA o con lesiones agravadas.

Menos resaltado por la prensa fue que el ministro Vallejos cambió el reglamento de ensayos clínicos, reduciendo los derechos de los pacientes a favor de quienes realizan tales investigaciones bien pagadas por las trasnacionales farmacéuticas, entre los que se encontraba ¡él mismo!.

Las primeras semanas de su sucesor Hernán Garrido-Lecca en la cuadra ocho de la avenida Salaverry hicieron creer que algo interesante pasaría. Pero luego de cuatro meses su gestión se limita a una serie de iniciativas concentradas en la fiscalización sobre los médicos, algo ciertamente necesario pero que nunca dará paso a una verdadera reforma democrática que asegure el derecho a la salud de la población.

OLVIDANDO EL PASADO

El gobierno ha dejado de lado el Acuerdo de Partidos Políticos en Salud, que el APRA suscribió de la mano de Jorge del Castillo en 2006, y aunque el presupuesto para el sector (y el SIS) ha aumentado, no está orientado hacia medidas que se enmarquen en un proyecto de reforma sanitaria y se encuentran desconectadas de las necesidades en salud.

Un buen ejemplo para entender la diferencia entre el gesto y los temas de fondo es el aseguramiento universal en salud. Es consenso es que todos los peruanos, especialmente los más necesitados, debemos contar con un sistema de aseguramiento en salud que garantice el acceso a servicios de calidad en el momento oportuno.

El Presidente García ha repetido decenas de veces que ese es uno de los objetivos del gobierno. Pero hasta ahora no se ven avances. La atención que reciben los afiliados al SIS es un desastre: abundan los reportes de falta de medicinas, colas, cupos y mala atención. Los diversos prestadores de salud, como son el propio Ministerio, EsSalud, Sanidad de las Fuerzas Armadas y Policiales, Empresas Prestadoras de Salud (EPS), Hospitales de la Solidaridad y otros organismos privados, bailan cada uno con su pañuelo.

No se propone nada nuevo para ampliar la cobertura de asegurados en EsSalud, y la persistencia de los “contratos por servicios no personales” sigue dejando a miles de trabajadores sin seguridad social. Se magnifica la realización de las compras corporativas de medicamentos y los “millones de ahorros”, pero se minimiza las preocupantes deficiencias en la logística del abastecimiento a nivel nacional.

El gobierno privilegia la construcción de grandes hospitales, principalmente desde EsSalud, sin poner énfasis en una estrategia de promoción de la salud que reduzca las enfermedades y en fortalecer la atención primaria con equipos de salud familiar y comunitaria que intervengan tempranamente para solucionar los problemas antes que se vuelvan difíciles y costosos.

La iniciativa de articulación entre el Minsa, Essalud y las Sanidades lanzada hace unos meses por el Ministro Garrido-Lecca es un avance, pero no alcanza frente a los retos estructurales del sector. Y esto se agrava ante la ausencia de un proceso nacional de reforma del Estado.

PARTICIPACIÓN CIUDADANA

Temas como los determinantes sociales de la salud, la descentralización de los servicios, la comunicación y la participación ciudadana, la interculturalidad y el enfoque de género, no han sido ahondados.

La preocupación por los recursos humanos se ha disipado luego de la huelga médica, y no existen propuestas para aumentar los médicos y enfermeras en las zonas rurales. Ante la opinión pública, se busca responsabilizar a los profesionales de la salud de los no avances del sector: el gesto mediático se ha vuelto lo fundamental de la actual política de salud.

La política sanitaria es clave para avanzar hacia un país distinto, más democrático. Urge un aumento presupuestal sustantivo y que se implementen las reformas estudiadas y propuestas desde hace mucho. El cemento es bueno en un sector que necesita más infraestructura, pero el derecho a la salud y la participación ciudadana tienen que ser las claves, si se quiere que realmente trasformar el sector en beneficio de las mayorías nacionales.

 
  Se necesita independencia

El Ministro Garrido-Lecca se ha convertido en el primer fiscal de salud, siempre cercano a las cámaras de televisión. Pero no sólo eso: ha firmado un convenio para que casi dos mil gobernadores sean “vigilantes de la salud”, y está contratando a otra veintena de personas para que vayan a los hospitales como “defensores de los pacientes” Todo ello, sin ninguna coordinación con la Defensoría del Pueblo o con la red de vigilancia ciudadana impulsada por ForoSalud.

Es verdad que la gestión de muchos hospitales y centros de salud es mala, algunos profesionales trabajan displicentemente y la corrupción en pequeña y mediana escala es moneda corriente. La supervisión y fiscalización de hospitales y centros de salud es una necesidad urgente. Aunque parezca increíble, no existe en el Ministerio de Salud un organismo que dirija el sistema hospitalario, para lo cual es indispensable una labor de supervisión. Pero esto no debe confundirse con la labor de vigilancia y evaluación, que corresponde a organismos independientes.

Es positivo que el Minsa priorice el trato a las personas en los hospitales y centros de salud, asunto sobre el cual hay muchas quejas y que aleja a la población del uso de los servicios de salud. Pero por la forma como se están haciendo las cosas hay un gran riesgo.

Vamos a ponerlo así: ¿creen ustedes que esos gobernadores, la enorme mayoría con carné aprista, asistentes a reuniones con Alan García cuyo objetivo declarado era que el APRA vuelva a ganar las elecciones el 2011, tendrán la misma actitud frente a un director de hospital aprista que frente a uno no aprista? ¿No será que actuarán como duros fiscalizadores cuando algún aprista esté queriendo el cargo, y blandos luego de que ese personaje obtenga lo que quiere? ¿Sería mucha suspicacia pensar lo mismo de los “defensores” contratados por la oficina de “Transparencia y defensoría de los pacientes del MINSA” sin ninguna transparencia, que dirige una alta dirigente aprista?.

Una buena evaluación sólo la puede hacer un organismo independiente. Nadie se evalúa objetivamente a sí mismo, y cuando el gobierno es de un partido con una larga tradición corporativista, las sospechas crecen. Establecer a la Defensoría del MINSA como la cabeza del aparato de vigilancia superpone funciones con la Defensoría del Pueblo, el órgano constitucionalmente establecido para cumplir las funciones de vigilancia y que cuenta con la autonomía requerida.

Promover miles de gobernadores “vigilantes” quita piso y fuerza a la red de vigilancia social y ciudadana forjada durante décadas. La iniciativa del gobierno tiene el serio riesgo de debilitar la institucionalidad autónoma y social creada para la vigilancia ciudadana, desvirtuando ésta.

 
 
 
  Acceso Universal a Servicios de salud para las Personas con Discapacidad
 
 
   
Palabra de escritor
Las ayudas son bastante esporádicas. De vez en cuando, alguna institución se acuerda de nuestra existencia y nos socorre con algo de dinero. Otros quieren colaborar con medicinas, pero les tengo que recalcar que el salón de belleza no es un hospital ni una clínica sino sencillamente un Moridero.
 
Mario Bellatín (Salón de Belleza)
 
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Bajo La Lupa N° 16

 

 
 
Última actualización 11-May-2010
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