Bajo La Lupa
Revista Mensual
de Analisis y Propuestas
N° 09
 
¿Qué efectos han tenido las políticas del gobierno?
Comercio: falta justicia
¿Son las cooperativas una opción?
 
 
 
 
Portada

Editorial

TRASGÉNICOS
¿Transgénicos u orgánicos?

BIOCOMBUSTIBLES
¿Biodiesel si? ¿etanol no?

AGROEXPORTACIÓN
El boom agro exportador “salpica poco”.

DECRETOS LEGISLATIVOS
El abuso de poder

TLC
Cadenas del comercio

COOPERATIVISTAS
Cooperativas exitosas contra un mar de prejuicios

ORGANIZACIÓN GREMIAL
Los rebeldes

EXPERIENCIAS INNOVADORAS
A pesar de todo, hay avances

AGRO Y FUTURO
La agricultura y el futuro

ALTERNATIVAS
Agricultura, tarea de
todos
 
 
 
 
 
 
 

Wikipedia
 
 
 
 
AGRICULTURA
TAREA DE TODOS
De cada diez trabajadores peruanos cuatro se dedican a la agricultura, pero hay departamentos donde la importancia del sector agrario es mayor. En Huancavelica, Apurímac y Ayacucho, siete de cada diez ciudadanos en edad de trabajar se dedican al campo. Mientras que en Amazonas, Cajamarca, Huánuco, Puno, San Martín y Cusco, seis de cada diez son campesinos.

Al comparar este peso regional de la agricultura con las cifras departamentales de pobreza encontramos que coinciden. Los departamentos donde la importancia de la agricultura es mayor también son los de más pobreza. Los nueve departamentos, donde más del 60% de la población en edad de trabajar se dedica al agro, presentan tasas de pobreza que superan el 70%, Huancavelica es el departamento más agrario del Perú, ocho de cada diez pobladores en edad de trabajar se dedican a esta actividad, y es el departamento con mayor pobreza, 86%.

Hace ya varios años un estudioso peruano utilizaba la metáfora de la “necesidad de aplanar los andes”. Claro que no se refería a enviar escavadoras para bajarse los cerros, lo que resaltaba era la necesidad de lograr que las condiciones de producción, de la agricultura y las otras actividades, sean tan competitivas en el ande como en el llano costero o la selva amazónica. ¿Y cómo se hace esto? ¿Cómo nos alejamos del maleficio de “más agrarios más pobres”?

 
¿Cómo? Con una política nacional de desarrollo agropecuario.

Se tiene que partir de la gran ventaja que representa la variabilidad geográfica y la presencia de diferentes micro climas a lo largo del territorio nacional; tenemos espacios propicios para diversos productos y cultivos y para aprovechar diferentes variedades. Al mismo tiempo, es necesario promover el acceso a tecnologías para el mejor manejo de los cultivos y animales, una buena gestión de los recursos naturales como el agua y los suelos, facilitar el crédito y los servicios agropecuarios y una articulación competitiva a los mercados donde se comercialización los productos.

 
¿De quién es la chamba? De los agricultores, especialmente.
Las condiciones de producción del sector agrario dependen, en buena parte, de los propios agricultores; de sus posibilidades para adoptar nuevas tecnologías y conocimientos, aprovechar las experiencias exitosas de otros y de la motivación de sus hijos para quedarse a aportar en el desarrollo de su comunidad. Los hijos de los agricultores han recibido mayor instrucción que sus padres, su formación no ha sido de alta calidad pero pueden tener mejores elementos para enfrentar las condiciones de los mercados, de servicios y de productos. Es necesario por ello darles un lugar a los jóvenes en el campo.
 
¿Entonces el Ministerio de Agricultura, los gobiernos regionales y locales no tienen nada que hacer? Falso.

Con la hegemonía del neoliberalismo es común escuchar que el rol del Estado solo consiste en proveer los servicios de salud y educación, y del resto se encarga el mercado. Sin embargo esta es una falacia, una mentira con máscara de verdad. Buena parte del desarrollo agrario en la costa se sustenta en las grandes y medianas inversiones públicas para el agua de riego, los incentivos del Estado para introducir productos mejorados y el trabajo del Sistema Nacional de Sanidad Agropecuaria para controlar las plagas. Ahora se debe voltear la mirada a la sierra, pero de verdad y no con un “engaña muchachos” como el llamado Programa Sierra Exportadora. Gobiernos locales y gobiernos regionales, en coordinación con las políticas nacionales del Ministerio de Agricultura, tienen que implementar programas de desarrollo agrario y rural por cuencas, se debe facilitar el acceso a tecnología y poner al sector agrario en condiciones de competir de igual a igual con las otras actividades económicas.

 
¿Por dónde empezamos la tarea? En el espacio andino de pequeña producción.

El sector agrario no es abstracto, son productores y tierras que se pueden ubicar en el espacio geográfico. Con ellos se deben coordinar las políticas y los programas. Esto resulta claro por el lado de la demanda ¿Pero quién coordina la oferta?

Las municipalidades, por demanda de sus propios ciudadanos, están interesadas en apoyar el desarrollo agrario, pero se requiere una coordinación mayor que debe ser liderada por las Agencias Agrarias de los Gobiernos Regionales y facilitada por las políticas nacionales del Ministerio de Agricultura.

   
FIJATE BIEN (Juanes/ canción)
Te han quitado lo que tienes.
Te han robado el pan del día.
Te han sacado de tus tierras.
Y no parece que termina aquí. . .
Despojado de tu casa.Vas sin rumbo en la ciudad.


Sos el hijo de la nada.
Sos la vida que se va.
Son los niños, son los viejos.
Son las madres, somos todos
caminando.
No te olvides de esto no, no, no. . .
   
 
 
● Desarrollo en la Selva Alta
 

Nuestra principal riqueza exportable es la biodiversidad de estas zonas, el ecoturismo,
el manejo integral y sostenible de los bosques –no su tala y quema para productos de exportación –, la captura de carbono y los fondos disponibles para ello. Insistir en el Programa de Desarrollo Alternativo impulsado por USAID y ONUDD en los últimos 20 años, además de continuar “adictos al fracaso”, es impulsar la eclosión ecológica y un verdadero Plan de Destrucción de la Agricultura Amazónica (PDA) en reemplazo de los cultivos de hoja de coca.

El camino para la selva alta es otro:

1) catastro y empadronamiento para apoyar la organización gremial y empresarial de agricultores cocaleros y no cocaleros;

2) consulta con los agricultores y profesionales que conozcan los límites agropecuarios de selva alta;

3) estrategia orientada principalmente a mercados locales, regionales y nacionales;

4) sostenibilidad alimentaria, basada en biohuertos y minigranjas (aves menores y cuyes) junto con acuicultura (no tilapia, sino paco, gamitana, paiche y caracol) y zoocriaderos (picuro y ronsoco), para proteínas y nutrición familiar;

5) agro-forestería en pequeña producción con agricultura orgánica (biol y cobertizos) y siembra por contrato, crédito campesino supervisado y asistencia técnica en la chacra;

6) programa de desarrollo forestal con especies de corta y mediana maduración
y no maderables como castaña y caucho, asociado con acuicultura, apicultura y ovino de pelo (no vacas); y,

7) ecoturismo y turismo vivencial sustentable, articulado a cadenas de valor locales. (HCC)

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● Declaración de la Cumbre de los Pueblos
 

EXIGIMOS:
7. Se proteja a las mayorías del alza de precios de los alimentos aplicándose una política de seguridad y soberanía alimentaria; promoviéndose la producción agropecuaria nacional en particular de los pequeños agricultores y campesinos y nativos, mediante riesgo tecnificado de bajo costo, crédito accesible, seguro agrario, apoyo a la comercialización para eliminar a los intermediarios abusivos, promoción de la agroecología y de técnicas adecuadas, derecho a la semilla, capacitación de campesino a campesino; y controlando a los oligopolios importadores y procesadores de alimentos para reducir sus abusivos márgenes de ganancia. A nivel internacional debe
suspenderse la política de los países europeos y de los EE.UU. de promover la siembra para agrocombustibles de manera indiscriminada.

8. Se respete y revalorice internacionalmente el consumo y producción de la hoja de coca, considerando que coca no es cocaína, que cultivador de coca no es traficante de drogas y que el consumidor de coca no es drogadependiente. No se debe criminalizar a cultivadores y consumidores de coca y debe cesar la erradicación forzosa, impulsando un verdadero desarrollo rural integral sostenible y humano en los valles en los que se cultiva coca. Rechazamos la invocación reciente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) para prohibir el uso tradicional de la hoja de coca.

 
● Obreros pobres y caminos malos igual a campesinos pobres
 

Una de las razones fundamentales por las que el precio de la papa en Andahuaylas, en Ayacucho y en el resto del país es bajísimo, es que los obreros peruanos se encuentran empobrecidos. Lo mismo vale para la quinua, el choclo o el tomate.

Un obrero limeño gana, en promedio, 970 soles mensuales, lo que no alcanza para sacar de la pobreza a una familia de cinco personas. En los últimos diez años, los salarios prácticamente no han aumentado en términos reales; se han quedado en el deprimido nivel que los dejó la hiperinflación y el fujishock. El crecimiento definitivamente no ha “chorreado” a los trabajadores. La capacidad adquisitiva –la posibilidad de comprar– de los obreros y empleados peruanos, es mínima y no aumenta.

Pero, ¿qué tiene que ver esto con los paperos de Huánuco o Huancavelica? Pues que los que compran papas son sobretodo las millones de familias que viven estirando cada mes su salario para sobrevivir, incluyendo el pago de las cuentas de agua y luz, la compra de medicinas que el hospital público no le da gratis y los útiles y uniformes para mandar sus hijos al colegio. Como esas familias trabajadoras no tienen más ingresos y sí más presión por realizar otros gastos, no pueden comprar más alimentos.

Ante la escasez de compradores, el precio tiene que bajar. La falta de demanda de los trabajadores urbanos deprime el precio de la papa y demás alimentos nacionales. Además, en la última década los campesinos han sido exitosos en aumentar la productividad de sus chacras, con el paradójico efecto de deprimir aún más los precios, porque generan una mayor producción que no tienen donde colocar. Así, la pobreza urbana se trasmite al campo y frena su desarrollo. La solución radica en mejorar los salarios urbanos, reestableciendo condiciones de justicia en las relaciones laborales hoy caracterizadas por una completa dominación patronal.

La falta de demanda urbana, por cierto, no es la única razón por la que los paperos están arruinados. Los enormes subsidios que las grandes potencias económicas mundiales otorgan a su agricultura, abarataron los alimentos importados durante décadas, generando otro efecto que deprimió los precios de los productores agrarios. Un TLC mal negociado empeorará esta situación en las décadas siguientes, aunque en el corto plazo los altos precios internacionales los ayudan. Ojalá el programa de compensaciones anunciado sirva para paliar aunque sea parte de este efecto.

Otra razón de los bajos precios recibidos por los campesinos es la falta de carreteras hacia la sierra y los problemas en la comercialización, que hacen que la diferencia entre el precio que se paga en Lima y el precio que recibe el campesino sea grande. Claro, si el camino está cerrado varios meses por las lluvias, si cuando está abierto circular por él demora horas y desgasta con rapidez hasta los camiones más recios, el costo de transporte es alto y será menos lo que les paguen a los campesinos. El Estado debería invertir más en carreteras y caminos rurales, y hoy sólo apoya al 15% de los caminos rurales.

Si además nadie regula a los intermediarios abusivos, la cosa empeora. Ahora que están de moda las “cadenas productivas”, habrá que recordar que las cadenas pueden servir para que un vehículo fuerte arrastre a otros menores pero también puede servir para quitarle libertad a la gente y condenarla a la pobreza. Empresas modernas, agroindustriales o comercializadoras, pueden servir para promover mejoras tecnológicas pero también pueden abusar de su posición monopólica para imponer precios abusivos. La organización de los productores y una acción reguladora del Estado –a la que el actual Indecopi ha renunciado– deberían asegurar un mercado competitivo y justo.

 
 
FRASE
“La siembra, el cultivo y la cosecha renuevan para los campesinos, cada año, la satisfacción de vivir. Son la razón de su existencia (...) cuando el sol se hunde la tarea en la chacra del hacendado está cumplida...”
Los Perros Hambrientos. Ciro Alegría.
 
 
 

PLATAFORMA DE LUCHA DE JNURP Y CONVEAGRO

Gremios coinciden en que agenda interna para TLC  es uno de los principales puntos
 
Junta Nacional de Regantes
1   No al SIGA (Ley de creación del Sistema Nacional de Gestión Integrada del Agua): Demandan al gobierno que no promulgue esta ley.  
2   Mejoramiento del actual Ley de Aguas DL. 17752, Ley orgánica de agua: Demandan al gobierno el mejoramiento de la Ley de Agua.  
3   Agenda Agraria Interna de cara al TLC con los EEUU  
4   No al remate de tierras: Rechazan la usura que abusivamente aplican las entidades financieras y que han hecho inviables las deudas.  
5   Inafectación del impuesto a la renta a las organizaciones de regantes: Las juntas de usuarios y comisiones de regantes no generan riqueza, por lo tanto, deben ser consideradas inafectas al pago a la renta y cualquier otro tributo.  
6   Solución urgente a los conflictos sobre el precio de la feche fresca con la empresa Gloria S.A. : Implementación de una intermediación con la industria privada para solucionar en forma definitiva todo lo referente a l precio de la leche.  
 
CONVEAGRO
1   Diálogo gremios gobierno: Instalación de una mesa de diálogo permanente entre los gremios agrarios y el gobierno, para impulsar la agenda interna de consenso  
2   Insumos y fertilizantes: Agilizar el apoyo del Minag y Agrobanco a los gremios agrarios para la importación directa de fertilizantes y bajar en un 30 ó 40% sus elevados precios actuales.  
3   Compensaciones al TLC: Inmediata elaboración de los estudios de impacto para los productos agrarios sensibles (maíz, algodón, trigo, arroz, aceites, lácteos, carnes, cebada, papa, azúcar).  
4   Crédito agrario: Reglamentación de la Ley de Relanzamiento del Agrobanco, para dotarlo de más capital y canalizar sus préstamos en forma directa.  
5   Saneamiento de la deuda agraria: Aprobación de la Ley de PREDA y ampliación del PERTA agrario, a fin de asegurar el estatus de sujeto de crédito a miles de productores que tienen deudas.  
6   Tributación agraria: Aprobación del proyecto de ley 1881, Régimen Especial del Productor Agrario REPA  

Fuente: Junta Nacional de Regantes , Conveagro

 

El Perú rural: El gran postergado

A lo largo de nuestra historia, el ámbito rural ha estado, aun estado, y aun esta, ligado a la pobreza, la marginación, el abandono. Así , el peso económico y social del campo no ha dejado de disminuir a lo largo de la últimas décadas, a medida que millones de peruanos se trasladaron a las ciudades , en busca de las oportunidades que el Perú Oficial les negaba. Nuestro país es aún una entidad que tiene pendiente la plena integración y cohesión entre lo oficial y lo Real, lo Moderno y lo Tradicional, lo Urbano y lo Rural.

 
Pobreza en porcentajes por departamento
 

Nada refleja mejor el proceso de maltrato al Perú rural, que el proceso de migración a las ciudades, ante la carencia de oportunidades económicas, la carencia de servicios básicos, y fenómenos como la violencia política de los años 80. Así, mientras en 1940 de cada 3 peruanos, 2 vivían en áreas rurales, actualmente esta situación se ha revertido complemente: de cada 4 peruanos, apenas 1 vive en áreas rurales.

 

 

 
  Para tener una idea de desigualdad económica existente entre el campo y la ciudad, basta decir que el ingreso mensual per cápita rural (S/. 189 Soles a precios del 2001) es apenas la cuarta parte del ingreso en Lima metropolitana, y menos de la mitad del ingreso en las otras ciudades.  
 

Escandaliza la enorme disparidad entre los niveles de pobreza urbana y rural. Al nivel nacional, apenas 1 de cada 4 peruanos viviendo en las ciudades se califica como “pobre”. En cambio, en el ámbito rural 2 de cada 3 habitantes son pobres, y en la sierra rural, esta relación incluso empeora: 3 de cada 4 son pobres.

 

 

 

 

De esta forma, no debe sorprender que sean precisamente las regiones con las proporciones más altas de población rural (por ejemplo Cajamarca, Huancavelica o Apurimac, las que registran la mayor incidencia de pobreza, muy por encima del promedio nacional).

 
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Bajo La Lupa N° 16

 

 
 
Última actualización 11-May-2010
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