Bajo La Lupa 11
Revista Mensual
de Analisis y Propuestas
N° 11
 
Las mujeres y el poder
La exclusión de la mujer rural
Hombres y mujeres: ¿educados para ser iguales?
 
 
 
 
Portada

Editorial

MOVIMIENTO DE MUJERES
De la olla común al Foro Social Mundial.

MUJERES AFROPERUANAS
Crónica del racismo.

VIOLENCIA
El golpe de cada día.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN
¿Rubias potoncitas o morenas sexys 90-60-90?.

DERECHOS SEXUALES
El derecho a decidir: seno y reproducción.

ESPECIAL
Plataforma Nacional de la Mujer Peruana.

EDUCACIÓN
Hombres y mujeres: ¿educados para ser iguales?.

MUJERES RURALES
La exclusión de la mujer rural.

DISCRIMINACIÓN LABORAL
Mujeres y trabajo: lejos de la equidad.

MIGRACIÓN
Perú, país exportador ... de mujeres.

REPRESENTACIÓN POLÍTICA
¿Poder femenino?.

POLÍTICAS DE ESTADO
Políticas públicas: Pocos avances, mucho por hacer.

Wikipedia
 
 
¿PODER FEMENINO?
La participación de la mujer en política sigue siendo una lucha constante por el reconocimiento y por la consolidación de un derecho. Sin embargo, cada vez se puede hablar de mayores conquistas y avances.

¿Recuerda usted el nombre de nuestra Segunda Vicepresidenta? Seguramente no: su relevancia es casi nula. ¿Se eligió alguna presidenta regional? Ninguna, aunque en el periodo anterior fueron cuatro y ahora Nelly Saldarriaga reemplaza a Yehude Simon en Lambayeque. Hay también muy pocas alcaldesas mujeres, a nivel provincial apenas tres de 194.

La presencia de las mujeres en las cúspides del poder político todavía es muy limitada. No sólo en el Perú: en Latinoamérica, hoy hay apenas 2 presidentas mujeres (en Argentina y Chile). La mayoría de países nunca ha tenido una presidenta mujer. En Estados Unidos, Rusia, China, Francia, España, Japón, Brasil y México, nunca ha habido un presidente o jefe de gobierno democrático que haya sido mujer. Tampoco nunca las Naciones Unidas han sido dirigidas por una mujer.

Aunque hoy estamos acostumbrados, no siempre las mujeres pudieron votar. Recién en 1893 un país admitió el voto femenino: Nueva Zelandia. Gran Bretaña y Estados Unidos, tras una fuerte lucha de las mujeres llamadas “sufragista”, otorgaron este derecho entre 1918 y 1920. En el Perú, fue recién en 1955 que se aprobó el voto femenino. Pero todavía en la Asamblea Constituyente de 1978 – dicho sea de paso cuando por primera vez votaron los y las analfabetas - , sólo hubo 2 mujeres.

Permitir el voto y la elección de mujeres abrió las puertas a la participación política de la mujer, pero muchas otras barreras hacen difícil atravesar el umbral electoral. Desde las desigualdades económicas y la discriminación en el trabajo, a la propia concentración del poder entre los hombres, que tiende a perpetuarse y reproducirse.

Hecha la ley…

La aprobación de la ley de cuotas, que establece que en las listas electorales debe haber al menos 30% de mujeres, ha favorecido un avance importante. No somos al respecto una excepción: 11 países latinoamericanos tienen leyes de cuotas para la participación electoral femenina. Hoy hay en nuestro país 34 congresistas mujeres, el 28% del total, frente a 18% en el periodo anterior.

Pero la ley de cuotas tiene su “trampita”: los partidos están obligados a poner al menos 30% de candidatas mujeres, pero pueden ponerlas en cualquier lugar de la lista…y suele ser al final. El llamado “voto preferencial” hace que siempre puedan hacer su campaña y ser elegidas. Pero ahora en el Congreso se discute un proyecto de ley para eliminar el voto preferencial, con lo que las mujeres que sean relegadas al final de la lista, muy difícilmente saldrían elegidas.

La alternativa que se ha planteado es la “alternancia”: que no se pueda arrimar a las mujeres al final de la lista, sino que tenga que irse alternando hombres y mujeres en la misma. Pero el Congreso no está priorizando esa opción.

Otras mujeres en el Congreso

La representación política de las mujeres en el Perú sigue siendo minoritaria, pero, aún bajo condiciones de discriminación, se ha ido ampliando, particularmente en el Congreso nacional. Ahora, hay, además, mujeres de otros grupos sociales y étnicos, lo que no había habido en décadas anteriores.

En el 2001 fue elegida Paulina Arpasi. Hoy, un grupo importante de congresistas provincianas son de extracción indígena: Hilaria Supa, Juana Huancahuari, Yaneth Cajahuanca, María Sumire, Margarita Sucari. De la selva vienen dos dirigentes cocaleras, Elsa Malpartida (parlamentaria andina) y Nancy Obregón. La enorme mayoría de ellas han sido elegidas por el bloque UPP-PNP, con una posición política de izquierda, asentados en la sierra centro y sur del país.

Incluso llama la atención que la representación de estos grupos étnicos quechuas y aymaras – todavía no hay mayor representación de indígenas de la selva – sea, hoy, principalmente de mujeres. Han sido ellas las que han dado la batalla porque en el Congreso peruano se respete lo que dice la Constitución: que el quechua es también un idioma oficial del estado peruano. En este sentido, empezaron a combatir la discriminación étnica que existía en el propio Congreso, y que como se sabe es doblemente fuerte hacia las mujeres indígenas. En este caso, otra representante femenina, Martha Hildebrandt, del fujimorismo y de claro talante autoritario, ha sido la abanderada del intento de mantener esta discriminación y “supremacía criolla” en el congreso nacional.

También entre los grupos afroperuanos, la representación es hoy femenina, con Martha Moyano y Cenaida Uribe, aunque ya habido antes congresistas hombres como José Luis Risco.

Otro grupo son representantes de extracción popular y provinciana, no estrictamente indígenas.  Gloria Ramos, Marisol Espinoza,  Elizabeth León, elegidas por UPP-PNP, pero también en otras tiendas políticas  han surgido representantes populares.

Es, en ese sentido, una representación de otro sector femenino que no había habido antes en el Congreso nacional, y que no ha llegado todavía a presidir gobiernos regionales o alcaldías importantes.  Es decir, las mujeres indígenas logran ser elegidas en virtud de voto preferencial en listas con varios candidatos, pero todavía no como “cabeza” de lista.

Lucha constante

A pesar de ello, la modificación es sustancial. Así, en esta década lo que se observa no solamente es una continuidad de un proceso que tiene ya casi 30 años, de ampliación de la representación femenina. Este proceso sigue adelante, impulsado por los mayores niveles de educación de las mujeres, por sus avances en cargos de responsabilidad en la economía y la sociedad, y por la propia lucha política de las mujeres. Pero hay además un cambio cualitativo: sectores de mujeres históricamente excluidas por partida triple, por ser pobres, por ser indígenas y por ser mujeres, han empezado a tener representación propia.

Durante muchos años, la representación femenina y la lucha por la equidad de género fue un asunto principalmente de las mujeres intelectuales de clase media de Lima y los grandes centros urbanos. Hoy, eso ha cambiado, y son más bien las mujeres populares e indígenas las que encabezan la representación femenina.

Con las múltiples fracturas que existen en el Perú, la agenda de este nuevo sector de mujeres es más amplia y compleja que el de las mujeres de clase media urbana. Las demandas por la equidad de género se cruzan con las necesidades de la lucha contra la pobreza, el centralismo, la explotación antinacional de nuestros recursos naturales y la discriminación y exclusión contra las culturas autóctonas y los grupos indígenas. Pero, seguramente, en ese contexto más complejo es también que la agenda de las mujeres indígenas y populares en el Perú adquiere mayor sentido.

 
  Hilaria Supa, Congresista de la República
 

Nació en la comunidad de Huayllaqocha, Anta, Cusco. Nunca fue al colegio. Trabaja desde los ocho años: una tía se la llevó a Arequipa diciendo que iría al colegio pero en vez de eso la puso a trabajar. Su abuelo fue un luchador social que defendía a los campesinos frente a los hacendados, y le decía “nunca te dejes, Hilaria”, lo asesinaron en 1965 cuando se encontraba en medio de una discusión por tierras. Trabajó de niña cuidando bebés y lavando ropa. Hoy sufre de artritis reumatoide que le produce un fuerte dolor a las articulaciones.

Aprendió a leer a los 30 años, siendo dirigente. En 1991 fue elegida Secretaria General de la Federación de Mujeres de Anta (FEMCA), apoyando programas de alfabetización y medicina tradicional. Estuvo en la Conferencia Mundial de Mujeres en Beijing (1995). En 1997 denuncia las esterilizaciones forzadas promovidas por el gobierno de Fujimori. Luego, hace campaña por la “justicia verdad y reparaciones” en este caso; logrando recién en el 2005 que mujeres afectadas reciban el beneficio del SIS - Seguro Integral de Salud.

Juramentó a su cargo como congresista electa para el periodo 2006-2011 por UPP-PNP en quechua. Ha sido Presidenta del Grupo Parlamentario Indígena.

 
   
     
  Testimonios de lucha

“Yo soy profesora. Trabajo de lunes a jueves, porque los viernes tengo libre. Para mi es bien fatigado, yo tengo que preparar la clase, venir, lavar la ropa porque no tengo una persona que me ayude, cocinar; en la tarde planchar la ropa de mis hijos, nuevamente hacer la cena; dedicarme un poco a la política, tener que salir e ir a los caseríos, a veces vengo a las doce de la noche, con un poco de temor…Mi esposo me apoya. El trabaja y por las tardes tiene libre y se dedica a la campaña y mis hijos también”. (Candidata por Somos Perú, Morropón-Piura).

“Mi esposo recién se ha enterado que estoy candidateando… El me dijo que por qué estaba aquí, qué hace una mujer en política, que primeramente tiene que estar en su casa, viendo sus hijos... Acá ha estado viernes y sábado y en vista de que no me moví, me puse persistente, le gané; y me dijo: “con que te vas de regidora y yo no sabía nada, todo haces a mis espaldas”. Es que yo sabía que él no iba a querer y bueno pues, si yo tengo el respaldo del pueblo, ¿por qué no voy a seguir? (Candidata por el Movimiento Humanista, Lambayeque).

 
 
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Bajo La Lupa N° 16

 

 
 
Última actualización 11-May-2010
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