Revista Mensual
de Analisis y Propuestas
N° 16
 
Seguro Social: ¿Sueño imposible?
La lucha por una pensión digna
La protección laboral en los tiempos del neoliberalismo
 
 
 
 
En este número
 
Portada

Editorial
pensión digna y suficiente

La Seguridad Social en el Perú:
SISTEMAS DE PENSIONES EXCLUYEN A LAS MAYORIAS

AFPS:
PONERLE EL CASCABEL AL GATO

Un ingreso en la vejez:
UN DERECHO POR CONQUISTAR

¿QUÉ CAMBIÓ CON EL SISTEMA DE PRIVADO DE PENSIONES

Nuestras banderas:
SOLIDARIDAD Y JUSTICIA

Aseguramiento en salud:
¿CAMINANDO EN CIRCULOS?

Protección frente a los riesgos de trabajo:
ESTAMOS MAL

Reformas a la Seguridad Social
DOS MIRADAS DE DERECHA DIFERENTE


NUEVOS DESAFIOS PARA LA PROTECCIÓN SOCIAL

Seguridad Social
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INFOGRAFIA CENTRAL

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Un ingreso en la vejez:
UN DERECHO POR CONQUISTAR
En esta época de crisis financiera internacional se necesitan medidas imaginativas y ambiciosas que protejan a los más vulnerables y a la vez proporcionen el estímulo financiero que tanto necesita la economía: la pensión no contributiva es una de esas medidas. En el Perú conllevaría un cambio significativo en la vida de los pobres y sería un paso grande hacia la construcción de una nación más justa y equitativa.

Las personas ancianas enfrentan muchos desafíos en el Perú. Más de la mitad de los hogares con adultos mayores viven en pobreza. Muchos ancianos que sufren abusos y maltratos, lo que se suma a una mayoría que experimenta discriminación cultural y de género. Son muchos también los que se hacen responsables de cuidar a sus nietos ante la ausencia de los adultos jóvenes que emigran en busca de mejores oportunidades u otros. Poner en marcha una pensión no contributiva (PNC) es una de las formas más eficaz de apoyarlos en el corto plazo.

Las Pensiones No Contributivas juegan un papel importante en la lucha contra la pobreza y ayudan a que cambien los comportamientos respecto a la vejez y el envejecimiento. En países donde los ancianos no tienen un ingreso garantizado, tener más hijos con la esperanza de que al menos uno sobreviva y cuide de ellos en su ancianidad, es una estrategia común de las familias que redunda en un incremento en los niveles de pobreza y mortalidad infantil. Por el contrario, un ingreso en efectivo para todas las personas adultas mayores impulsa el crecimiento económico al aumentar el consumo de bienes producidos localmente, y hay evidencias internacionales de que muchas personas mayores utilizan su pensión para invertir en actividades productivas.

¿Qué cambió con el Sistema privado de Pensiones?

Dos cosas cambiaron. Primero, el fondo de ahorro de los trabajadores, que manejaba el Estado, pasó a ser manejado por empresas privadas. Ellas pueden invertirlo en negocios privados y generar renta para las pensiones. Segundo, se creó un sistema que eliminó la solidaridad. Se pasó a un sistema de ahorro forzoso en cuentas individuales de capitalización, donde cada afiliado ahorra para financiar su propia pensión. Sin los elementos de solidaridad del Sistema Público que garantizaba una pensión estable de por vida al jubilado.

Asimismo, en hogares donde los padres tienen que cuidar de personas adultas mayores y niños, la existencia de una garantía de ingresos en la vejez les permite destinar más recursos a los niños. De ahí el éxito que han tenido las Pensiones No Contributivas en diversos países del mundo.

Bolivia, Chile, Argentina, Brasil, Costa Rica y Uruguay tienen sistemas de pensiones no contributivas en la actualidad. En estos sistemas se caracterizan por otorgar beneficios en forma desvinculada a la trayectoria laboral y con financiamiento proveniente de impuestos generales (aunque algunos también tienen subsidios cruzados de otros trabajadores, por ejemplo de urbanos a rurales). De esta manera, han logrado cobertura muy significativas; por ejemplo, en Brasil y Costa Rica son cerca de una tercera parte del total de beneficiarios de pensiones de jubilación, pero en otros países son entre 10% y 20%.

Las pensiones asistencias y no contributivas suelen ser en promedio entre 30% y 60% de la pensión promedio del sistema contributivo. El costo se encuentra entre 1% del Producto Bruto Interno PBI (en Brasil, donde la cobertura llega a 3,5% de la población total) y 0,23% del PBI en Argentina, donde solo llega al 1% de la población total.

Costo potencial de la Pensión no Contributiva - PNC en el tiempo
 

¿Cuánto costaría al Estado asegurar ese derecho para todos los de la tercera edad?

Dado que estos sistemas no contributivos existen simultáneamente a los sistemas basados en una contribución obligatoria de los trabajadores formales, otorgan pensiones menores a las de este último sistema para evitar un desincentivo muy grande a la cotización al sistema bismarckiano o contributivo.

Entregar a todos los peruanos mayores de 65 años una pensión de 171 soles costaría unos 3 billones seiscientos mil soles por año (US$ 1.245 billón), apenas 1% del PBI. Un porcentaje similar que gasta el Estado Boliviano, donde todos los mayores de 65 años reciben la llamada Renta Dignidad, equivalente a 25 dólares al mes (2400 Bs). La cantidad puede sonar pequeña pero para los que tienen poco, significa mucho. No pretende convertir en ricos a los adultos mayores, sino asegurar que todos tengan al menos un ingreso mínimo que los saque de la pobreza absoluta. Podemos recordar que 100 soles mensuales corresponden muy cercanamente a US$ 1 dólar diario, línea usada por el Banco Mundial para definir la pobreza internacionalmente, y que corresponde aproximadamente a la línea de pobreza rural en el Perú.

Según cálculos de la organización HelpAge, aun cuando en los próximos 30 años el número de personas mayores se duplique, el costo de la PNC sólo aumentaría en una fracción.

¿Por hacerla universal y no sólo para los más pobres?

Algunas personas consideran que la transferencia de dinero no debería ser para todos los adultos mayores sino sólo para los más pobres. Este argumento suena lógico pero es equivocado.

Focalizar, es decir elegir a los más pobres, es difícil, sobre todo en países con sistemas administrativos débiles. Es el caso de México, donde el programa Oportunidades tiene un error de exclusión del 30% y Brasil, donde casi el 50% de las personas que deberían recibir la Bolsa Familia no lo hacen.

De otra parte, las historias de corrupción que acompañan a los programas focalizados los hacen impopulares y ponen a los gobiernos bajo fuerte presión. Al contrario, una pensión universal no contributiva es políticamente popular y fortalece el contrato social entre el Estado y los ciudadanos.

La Pensión no Contributiva transformaría la vida de los pobres en el Perú al establecer un piso de seguridad social que proteja a todos los peruanos vulnerables. Demostrada su eficacia, alentaría el Estado a impulsar iniciativas similares en beneficio de los niños y de los discapacitados, y a cuidar que los beneficios del crecimiento económico sean compartidos por todos: un cambio fundamental para la construcción de una nación más justa y equitativa.

 
Un modelo alternativa: varios pilares y financiamiento combinado

El sistema de pensiones actual, construido sobre la base del aseguramiento de los trabajadores asalariados, está basado en el financiamiento contributivo. Una política provisional que tenga como meta universalizar la cobertura requeriría complementar ese financiamiento y prestaciones contributivas con una estrategia de financiamiento no contributivo, basada en aportes del Estado.

Este modelo alternativo tendría varios pilares que se complementan entre sí. El primero estaría constituido por dos regímenes públicos: uno contributivo y otro no contributivo. El régimen contributivo, a la base del sistema, sería de afiliación obligatoria para todos los trabajadores activos, asalariados e independientes, con aportes determinados en función de los salarios o ingresos devengados. Es decir, un sistema similar al antiguo Sistema Nacional de Pensiones de la 19990, y al de los sistemas vigentes actualmente en estados Unidos, Europa, Japón y muchos otros países.

El régimen no contributivo de pensiones tiene como población meta a las personas adultas mayores que califiquen como pobres, que no hayan cotizado en ningún momento para el régimen base o cuyas cotizaciones fueron insuficientes para consolidar su derecho a la pensión.

El segundo pilar supone una pensión basada en el principio de cuenta individual. Este régimen sería voluntario, tanto para asalariados como para trabajadores independientes. Para los primeros, se financiaría con aporte de los trabajadores y del empleador; para los independientes, el aporte se establecería como un porcentaje de sus ingresos reportados.

Esta propuesta busca hacer efectivo el derecho a una pensión justa y equitativa consagrado en la legislación nacional y en las normas internacionales de seguridad social. Para cumplir con los compromisos asumidos por el Perú al ratificar el Convenio 102 de la OIT , el nuevo sistema público de pensiones deberá garantizar una pensión mínima, el incremento de las prestaciones pagadas en el nivel preestablecido por el Convenio, y participación de los asegurados y pensionistas.

Extender la cobertura también supone fortalecer el control contributivo y sancionar de manera drástica la morosidad y la evasión en el aseguramiento, lo que ya se viene dando en algunos países.

Para fortalecer el marco institucional de la seguridad social es fundamental la creación del Consejo Nacional de Seguridad Social con participación de asegurados, empleadores, el Estado y otros actores sociales involucrados en los objetivos de la reforma. Sus funciones serían las de formular las políticas en materia de seguridad social, regular y supervisar a los actores, incluido el sector privado.

La determinación de políticas integrales y de largo plazo debe hacerse por consenso. Aprobar normas con motivaciones coyunturales sin tener en cuenta el largo plazo puede afectar seriamente a los sistemas de pensiones. Un ente regulador y supervisor que actúe de manera técnica e independiente y técnica permitirá un desarrollo eficiente y adecuado de los sistemas de pensiones. Experiencias como la de la Superintendencia de Pensiones de Costa Rica en la determinación de los costos de administración o el reciente fortalecimiento institucional del papel del Estado en la seguridad social chilena deben ser consideradas en el proceso de reforma del sistema peruano de pensiones.

En el Perú, un cambio es necesario. Este cambio debe estar orientado a hacer realidad el derecho universal a la seguridad social, a reestablecer la solidaridad en el sistema de pensiones y a instalar un equilibrio adecuado entre lo público y lo privado, entre el Estado y el mercado, en esta área.

Los cambios básicos implican establecer una pensión mínima universal, reducir los riesgos estableciendo mayores garantías sobre las pensiones, y otorgar un mayor rol del Estado en resguardo de los intereses de los trabajadores. La regulación pública debe ser reforzada, pero también debe hacerse más transparente y participativa.
 

 

  
Por una reforma del sistema de pensiones: un modelo multi-pilares

85% de los trabajadores peruanos no contribuye a un sistema de pensiones, con lo que no tendrá una pensión. Es decir, apenas uno de cada 6 trabajadores tiene su jubilación protegida económicamente. Si la seguridad social tiene como principal finalidad proteger a la población durante la vejez, y la pensión busca garantizar condiciones básicas de existencia en esta etapa de la vida en la que el descanso constituye un derecho reconocido constitucionalmente, para 5 de cada 6 peruanos, ese derecho no se ha convertido en realidad.

Garantizar a todos los ciudadanos y ciudadanas una pensión básica, respaldada por el Estado, requiere una solución integral y ésta pasa por fortalecer el sistema público de pensiones. No excluye los complementos voluntarios, siempre y cuando no atenten contra el carácter esencialmente público del sistema.

La reforma integral del sistema previsional peruano supone: reconocer e impulsar las políticas de seguridad social como componente fundamental de la política social del Estado; extender la cobertura del sistema; instaurar mecanismos de participación de los asegurados en la administración de las AFP; fortalecer las tareas de supervisión, regulación y el diálogo social; reforzar el marco institucional, y adoptar como principios claves: la universalización, la solidaridad, la sostenibilidad financiera y la equidad de género.

Según un estudio elaborado por la Organización Internacional del Trabajo la revisión normativa de un sistema de pensiones debería tomar en consideración cinco objetivos generales1 : a) la extensión de la cobertura a todos los miembros de la población, b) la protección contra la pobreza en la vejez, c) la provisión de un ingreso en sustitución de los ingresos perdidos, d) el reajuste de las pensiones para afrontar el incremento del nivel de vida, y e) el desarrollo de mecanismos voluntarios adicionales de ingresos que complementen la jubilación.


(1) Gillion, Colin; Turner, John; Bailey, Clive; y Latullipe, Denis. “Pensiones de Seguridad Social”. Desarrollo y Reforma. Organización Internacional del Trabajo. Ginebra. 2006. Página 581.
  

 
Pensión No contributiva. Un derecho
 
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Bajo La Lupa N° 16

 

 
 
Última actualización 11-May-2010
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